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Geopolíticas que Están Redefiniendo el Mundo (y que Nadie te Explica Así)

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Este artículo desvela cinco claves impactantes y contraintuitivas que definen esta nueva era y que se conectan entre sí como síntomas de un único cambio monumental: el fin del orden posterior a la Guerra Fría. Basado en el análisis de Ricardo Santa María, director del área de riesgo país de Cesce, estas revelaciones ofrecen una hoja de ruta para comprender las fuerzas que están redibujando nuestro mundo.

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1. El proteccionismo no es una moda pasajera: ha llegado para quedarse

Contrario a la creencia popular de que el proteccionismo es un fenómeno temporal ligado a una administración concreta como la de Trump, la realidad es que se trata de una tendencia estructural. Este cambio, que comenzó a gestarse en 2008, es ahora un rasgo permanente del panorama internacional. El nuevo orden comercial ha dejado de priorizar la eficiencia a toda costa para centrarse en la seguridad económica.
Esta transformación se manifiesta en conceptos como el near shoring y el reshoring, que reflejan una intención de acortar cadenas de valor y reducir la dependencia de rivales sistémicos. Es un cambio de paradigma fundamental que obliga a las empresas y a los gobiernos a «decidir ir allí donde me voy a sentir más seguro, aunque sea más caro».
El proteccionismo ha llegado para quedarse. La fragmentación comercial del mundo por bloques ha llegado para quedarse. Y esto es algo que tenemos que meternos en la cabeza.

2. La verdadera amenaza para Europa no son los aranceles de EE.UU., sino un efecto dominó que viene de China

Aunque la atención mediática se centra en las tensiones comerciales directas entre Europa y Estados Unidos, el análisis de Santa María revela un peligro mucho mayor y menos evidente. Si bien España, por ejemplo, está relativamente poco expuesta a los aranceles directos estadounidenses (solo un 5% de sus exportaciones se ven afectadas), el verdadero riesgo proviene del «efecto indirecto» de la desvinculación comercial entre China y EE.UU.
A medida que Estados Unidos cierra sus puertas a los productos chinos, estos buscarán un mercado alternativo. La consecuencia inevitable es que una avalancha de productos chinos, a menudo masivamente subsidiados y altamente competitivos, inundará el mercado europeo. Esto genera una competencia desleal para las empresas del continente, una realidad confirmada desde la trinchera empresarial, y obliga a la Unión Europea a articular «medidas de salvaguardia» para proteger su tejido industrial.

3. El mayor enemigo de Europa podría ser ella misma

Europa se encuentra en una encrucijada crítica, atrapada en una posición de extrema vulnerabilidad. Su modelo de prosperidad se basaba en dos pilares que ya no existen: la energía barata de Rusia y la seguridad incondicional proporcionada por Estados Unidos. Ahora, debe valerse por sí misma en un mundo de gigantes.
A esta debilidad geopolítica se suma un estancamiento industrial. Europa lidera industrias del siglo XX, pero va peligrosamente rezagada en las del siglo XXI. El ejemplo más claro es Alemania, el motor de la UE, que domina el sector del automóvil, pero no compite al mismo nivel en inteligencia artificial, digitalización o energías renovables. Para agravar la situación, enfrenta un desafío demográfico sin precedentes. El declive poblacional crea una «carga demográfica» que amenaza la sostenibilidad del estado del bienestar y reduce la tasa de ahorro.
Ante esta situación, la única salida es «saltar hacia delante». Europa necesita urgentemente consolidar sus capacidades de defensa, resolver sus problemas de gobernabilidad —empezando por acabar con la unanimidad en la toma de decisiones— y definir su futuro antes de que otros lo hagan por ella.
El mayor enemigo de Europa podría ser ella misma

4. La guerra de Ucrania se sostiene sobre un pilar inesperado: China

La capacidad de Rusia para mantener su economía de guerra y sostener el conflicto en Ucrania no se explica sin un actor fundamental: China. La economía rusa hoy depende por completo del apoyo chino, que financia y provee los recursos necesarios para que el esfuerzo bélico continúe. Esta alianza ha redefinido el mapa estratégico de tal manera que, en la práctica, «la frontera occidental rusa se ha convertido en la frontera de China con Europa».
Esta simbiosis ha consolidado una «dinámica de bloques» que recuerda a la Guerra Fría, convirtiendo el conflicto en un enfrentamiento entre sistemas más amplios. Por ello, cualquier solución duradera pasa, necesariamente, por un entendimiento entre la Unión Europea y China, reconociendo que Pekín es una parte indispensable de la ecuación para la paz.

5. Asistimos a la "desoccidentalización" del mundo, y ya no hay vuelta atrás

El orden unipolar liderado por Estados Unidos que caracterizó las últimas décadas ha terminado. Estamos en plena transición hacia un escenario multipolar, donde potencias emergentes como China y el bloque de los BRICS desafían el sistema con valores y modelos diferentes. Este fenómeno no es una tendencia, sino una transformación estructural del poder global.
Las cifras son contundentes: los países BRICS ya representan el 40% de la producción mundial y aglutinan a 3.300 millones de personas. Sin embargo, el motor de su descontento no es solo su poder económico, sino la asimetría con su poder institucional. Mientras los países de la OCDE (con 1.300 millones de personas) controlan el 60% del voto en el Fondo Monetario Internacional, los BRICS apenas llegan al 15%. Esta falta de correspondencia alimenta su deseo de crear un orden alternativo.
el repliegue de Estados Unidos, la clara desoccidentalización del mundo está aquí, ha llegado para quedarse. Occidente, nos hemos quedado en lo que somos, eh, y hay que ir asumiendo las cosas, ¿no?

Conclusión: Navegando en un Mundo Fragmentado

El mensaje es claro: el mundo se dirige inexorablemente hacia una mayor fragmentación. Las viejas reglas de la globalización que definieron el orden de la posguerra fría ya no aplican, y el nuevo paradigma, como concluye Ricardo Santa María, obliga a todos los actores —países y empresas— a priorizar la seguridad sobre la eficiencia. Ya no se trata de encontrar el socio más barato, sino el más confiable.
Esta nueva realidad nos deja con una pregunta fundamental: en este nuevo mapa global, donde la confianza es el recurso más valioso, ¿están las empresas y los países preparados para elegir a sus nuevos socios de viaje?
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Comments

Comments

  1. adamgordon

    abril 22, 2021

    Thanks for this great post!

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  2. miaqueen

    abril 22, 2021

    Thanks for sharing 🙂

    Reply

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